Articulo publicado en el Diario Información

 

Hay que volver periódicamente a hablar de lesiones no intencionadas en la infancia, poniendo la mirada en la prevención.

Las lesiones no intencionadas son lo que siempre hemos denominado accidentes, pero a instancias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se sustituyó un término por otro. El motivo del cambio fue que calara en la sociedad que no se trata de algo que ocurre inevitablemente; son inesperados pero no ocurren por casualidad y por tanto, son evitables. Como he repetido en muchas charlas con padres “los accidentes no son accidentales”.

Hoy hablaré de quemaduras. Reconozco que es un tema que me cuesta.

Tengo en mi memoria y en mi corazón el recuerdo de algunas criaturas a las que atendí de urgencias; también he visto las secuelas de quemaduras de niños y niñas en países a los que he viajado en proyectos de cooperación.

Para empezar hay que decir que las quemaduras están relacionadas con el nivel socioeconómico de las familias y con factores culturales.

En los primeros años de vida los accidentes se encuadran en el ámbito familiar y en los más mayores o adolescentes tienen que ver con el juego o actividades de riesgo. La mortalidad por quemaduras en nuestra Comunidad es del 0,08%, y en todos los casos ha sido debida a inhalación de humos que se producen en incendios en el domicilio.

Según la profundidad de las quemaduras hablamos de quemaduras de primer grado que son las que sólo hay enrojecimiento de la piel y producen escozor. La más típica es la quemadura solar.

A veces a las 24-48 h. pueden aparecer !ampollas” y pasaría a ser quemadura de segundo grado. En éstas entrarían las escaldaduras y las quemaduras por contacto, que son muy dolorosas.

Por último estarían las de tercer grado, que profundizan por debajo de la dermis, no son dolorosas, de aspecto rígido, de una coloración entre el blanco mate y el negro.

Junto al grado de la quemadura también es importante la superficie corporal quemada.

La escaldadura es la quemadura más frecuente en todas las edades, sobre todo en menores de 5 años. Se producen con agua o líquidos calientes: al chocar con un adulto que transporta la humeante sopa, al intentar coger el mango del cazo o la sartén que está en el fuego y sobresale…

Las quemaduras variarán dependiendo del líquido (el agua hierve a 100ºC, pero el aceite lo hace a 180º) de la consistencia (la papilla al ser espesa permanece mas tiempo en contacto con la piel).

Otras veces es al sumergirlos en el agua muy caliente de la bañera y afectará a pies o nalgas.

Las quemaduras por contacto también ocurren en el domicilio. Con el horno, menaje de cocina, rizadores del pelo, plancha… por contacto con determinados pegamentos, por cera al depilarse, por comida calentada al microondas…

El lugar donde se producen suele ser la cocina y el baño, por tanto las medidas de prevención serán sobre todo en estos espacios de la casa.

 

Algunas recomendaciones:

  • Cocinar en los “fuegos” de atrás y siempre los mangos de cazos y sartenes que no sobresalgan.
  • No cocinar con el bebé en brazos.
  • Atentos cuando traslademos caldos o líquidos calientes, si hay criaturas cerca. Y los líquidos calientes siempre en el centro de la mesa.
  • Probar los alimentos calientes antes de ofrecérselos a nuestro bebé. Atentos especialmente si se han calentado al microondas: hay que removerlos bien para que la temperatura sea uniforme.
  • Comprobar siempre la temperatura del agua del baño.
  • Cuidado donde dejamos las planchas de pelo o rizadores tras su uso.
  • Estamos en invierno y hay que mencionar la necesidad de colocar una barrera protectora delante de chimeneas y estufas.
  • Cerillas, mecheros o velas fuera de su alcance.

Los límites de un artículo dejan fuera mucha información, por lo que os recomiendo la lectura de la “Guía para padres sobre la prevención de lesiones no intencionadas en la edad infantil” realizada por la Asociación Española de Pediatría (AEP) y la Fundación Mapfre. Hay también una versión abreviada.

Podéis descargarla completa o acceder a los capítulos que os interesen a través de la web de la AEP, o accediendo al siguiente enlace:

Artículo escrito por la Dra. Isabel Rubio