Articulo publicado en el Diario Información

Hace unos días el Ministerio de Derechos Sociales Consumo y Agenda 2030 anunciaba que se prohibirá la venta de todas las bebidas energéticas a los menores de 16 años. Se ampliará la prohibición hasta 18 años en el caso de las bebidas con más de 32 mg. de cafeína por cada 100 ml.
¿Sabemos el consumo que hacen de estas bebidas nuestros jóvenes?
Sí. En España, desde 1994 y de forma bienal, se realiza una encuesta sobre uso de drogas en Enseñanzas Secundarias (ESTUDES). En el año 2014 se introdujo un módulo sobre bebidas energéticas. El objetivo es “conocer la situación y las tendencias del consumo de drogas y otras adicciones entre los estudiantes de 14 a 18 años que cursan Enseñanzas Secundarias.” Su financiación y promoción corresponden a la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (Ministerio de Sanidad) y se realiza en colaboración con el Ministerio de Educación y las comunidades autónomas.
Permite realizar comparaciones internacionales porque la metodología es similar a la utilizada en otros países de la Unión Europea y Estados Unidos.
Veamos los datos de la última encuesta realizada en el 2025 que reflejan el consumo de bebidas energéticas (Red Bull®, Monster®, etc):
- el 45,7 % de los chicos y
- el 31 % de chicas dicen haberlas consumido en el último mes.
En ellos el consumo va aumentando progresivamente con la edad; en ellas no.
En cuanto a la práctica de mezclar bebidas energéticas con alcohol, es más frecuente en los chicos (17,5%) que en las chicas (12,8%). En ellos se observa también un aumento de consumo con la edad.
A nivel evolutivo, las cifras del consumo de bebidas energéticas son las más bajas desde el año 2016. En el caso de las mezcladas con alcohol se observa un menor consumo en comparación al 2023.
¿Qué dicen los expertos?
Entidades como la Organización Mundial de la Salud o la Agencia Estatal de Seguridad Alimentaria ya habían advertido de los riesgos asociados a su consumo y los efectos negativos sobre la salud, sobre todo para los jóvenes.
Tras conocerse la noticia la Sociedad Española de Endocrinología (SEEN), a través de su Área de Nutrición, valora positivamente la iniciativa “como una medida orientada a la prevención y promoción de la salud en un grupo especialmente vulnerable”. Explican que las bebidas energéticas, pese a su nombre como reclamo publicitario, “no proporcionan ningún tipo de energía más allá de las calorías aportadas por la elevada cantidad de azúcares que contienen. No son energéticas, son bebidas estimulantes azucaradas”.
Y es que la cantidad de cafeína que contienen estas bebidas es importante, aunque varía de una marca a otra: un bote de 250 ml contiene el equivalente a un café expreso. La dosis de cafeína que se considera como “consumo alto” es la ingesta de golpe de 3mg/kg peso, es decir 2 cafés expresos para un adolescente de 57 kg (lo que contiene un bote de 500 ml) y provoca aumento de ritmo cardiaco, irritabilidad, temblores y alteraciones del patrón del sueño.
Debe extremarse la precaución en personas con enfermedades neurológicas como la epilepsia, patologías cardiacas, metabólicas o psiquiátricas.
Sin entrar en más detalles otro apunte: contienen una media de 10 gr. de azúcar por cada 100 ml. ¡50 gr. en cada lata de 500 ml!.
Hablan también en el comunicado de la SEEN de que la combinación de bebidas energéticas con alcohol añade un riesgo adicional, ya que puede asociarse a mayor intoxicación etílica al disminuir la percepción de embriaguez, incrementando la probabilidad de conductas de riesgo y dependencia alcohólica.
No puedo terminar sin recordar que las bebidas energéticas NO las pueden consumir mujeres embarazadas y en periodo de lactancia y por supuesto los niños y niñas.

