Articulo publicado en el Diario Información

La escuela es clave para el desarrollo de intervenciones de promoción de la salud, un espacio que permite estimular patrones alimentarios saludables.

Educar en alimentación no solo impacta positivamente en el rendimiento y el desarrollo, sino que también promueve una cultura de salud preventiva que se extiende a lo largo de la vida.

Además el comedor escolar contribuye a reducir las desigualdades en la infancia, garantizando el derecho de todos los niños y niñas a una alimentación de calidad en condiciones de igualdad.

Sabemos por datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) que el exceso de peso en las familias con ingresos inferiores a los 18.000 euros llega hasta el 46,7 %, frente al 29,2 % de las familias que ingresan más de 30.000 euros. Todo ello se asocia a graves consecuencias para la salud tanto a corto como a largo plazo. Además, y según la Organización Mundial de la Salud, alrededor del 60 % de la población infantil con exceso de peso arrastrará esta circunstancia a la vida adulta.

El comedor escolar es una pieza clave para reducir la pobreza infantil, es en muchas ocasiones el único recurso que tienen muchos niños, niñas y adolescentes para acceder a una comida saludable al día.

La realidad que estamos viviendo demanda comedores escolares sostenibles y saludables. Y se van dando pasos en la mejora de los comedores escolares.

Con el objetivo de promover una alimentación más saludable entre la población infantil se publicó un Real Decreto sobre comedores escolares que entró en vigor el pasado mes de abril. Este curso estará totalmente implantado. Ha sido impulsado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 e Infancia y Agricultura, Pesca y Alimentación.

Algunas de las medidas de este real decreto son:

  • La oferta de alimentos y bebidas en centros educativos estará compuesta, fundamentalmente, por alimentos frescos, de temporada y procedentes de canales cortos de distribución como hortalizas, legumbres, cereales como pescado, huevos, lácteos y carne, preferentemente de ave y conejo.
  • Cuatro o cinco raciones de fruta fresca a la semana. Si se oferta un día a la semana otro postre que no sea fruta, será preferentemente yogur o cuajada sin azúcar añadido.
  • Se dará prioridad a utilizar técnicas culinarias más saludables como horno, vapor, plancha, etc.
  • Sólo un plato precocinado al mes y máximo una fritura a la semana.
  • Al menos el 5 % del total del coste de adquisición de alimentos ofertados serán de producción ecológica.
  • Al menos dos veces a la semana se ofrecerá pan integral y al menos cuatro veces al mes el arroz o la pasta será integral.
  • Agua como única bebida. Medidas para favorecer el acceso al agua de consumo.

La norma va dirigida tanto a centros públicos, como concertados y privados, desde infantil (2º ciclo), primaria, educación especial, educación secundaria obligatoria, bachillerato y formación profesional.

El Decreto vuelve a insistir en la prohibición de que las máquinas expendedoras de alimentos y bebidas instaladas en centros educativos no podrán servir alimentos y bebidas con un alto contenido en ácidos grasos saturados, ácidos grasos trans, sal y azúcares. Tampoco productos envasados con un alto contenido en cafeína. Por tanto no se venderán bebidas energéticas.

Se van dando pasos hacia una alimentación más saludable en los centros educativos, de eso no cabe la menor duda, pero el camino no es fácil. Hay que educar y hay que ir de la mano con las familias. Juntos educamos.

Artículo escrito por la Dra. Isabel Rubio