Articulo publicado en el Diario Información

Cada 8 de octubre celebramos el Día de la Pediatría, “Día P”, una iniciativa impulsada por la Asociación Española de Pediatría (AEP) para visibilizar el papel de los pediatras, garantes de la calidad de la atención sanitaria a la población infantil y adolescente.
Este año con el lema “Pediatría y obesidad infantil: sumando esfuerzos para crecer en salud”, se ha puesto el foco en una enfermedad crónica y compleja que requiere una respuesta integral y coordinada, con el pediatra como profesional de referencia.
Si hablamos de obesidad hay que hacer referencia al estudio ALADINO:
- Vigilancia de la ALimentación,
- Actividad física
- Desarrollo INfantil y Obesidad.
El estudio se viene realizando de forma periódica desde el año 2011 por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Tiene entre sus objetivos conocer el estado nutricional y el desarrollo de niños y niñas de 6 a 9 años. Proporciona datos de calidad y representatividad nacional.
Sólo disponiendo de datos reales se pueden tomar decisiones para mejorar la alimentación y otras medidas de promoción de la salud de los escolares de educación primaria.
Los últimos datos del estudio ALADINO muestran que, entre los niños y niñas de 6 a 9 años, el 20% presenta sobrepeso y el 16% obesidad.
Precisamente el pasado día 9 se publicaba en el BOE el anuncio de licitación para un nuevo estudio ALADINO a realizar en el 2027. Veremos cómo han evolucionado las cifras.
La AEP ha elaborado un Manifiesto con motivo del Día de la Pediatría “Obesidad infantil y adolescente: frente a una enfermedad compleja, una respuesta integral”.
Plantea seis ámbitos prioritarios de actuación:
- Reconocer la obesidad infantil como una enfermedad crónica y compleja que requiere una respuesta sanitaria acorde con su magnitud, dotada de los recursos necesarios para su prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento.
- Comenzar la prevención desde un principio: con estilos de vida saludables en mujeres y hombres en edad fértil. También durante el embarazo. Lactancia materna exclusiva hasta los seis meses, seguir las recomendaciones en la alimentación complementaria e incorporar a la criatura a los hábitos de alimentación saludable de la familia. Favorecer un buen descanso, promover la actividad física y limitar el uso de pantallas son también medidas que contribuyen a prevenir la obesidad desde el nacimiento.
- Crear entornos que faciliten un crecimiento saludable y reduzcan las desigualdades. La obesidad no afecta a todos por igual, las criaturas de entornos más vulnerables encuentran más barreras para adoptar y mantener hábitos saludables y acceder a determinados recursos.
- Garantizar una atención integral a la obesidad infantil y adolescente, con equipos multidisciplinares tanto en Atención Primaria como hospitalaria.
- Combatir el estigma y la culpabilización. Solicitamos a profesionales sanitarios, educadores, medios de comunicación y a la sociedad en su conjunto eliminar la culpabilización y el estigma asociados a la obesidad y promover un trato respetuoso y centrado en la persona.
- Asegurar la continuidad de la atención hasta la edad adulta. La obesidad infantil no termina cuando finaliza la edad pediátrica. La evidencia disponible indica que en el 80% de los adolescentes con obesidad esta se perpetúa en la vida adulta aumentando el riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión, dislipidemia y enfermedad cardiovascular prematura. Pedimos establecer protocolos de transición entre Pediatría y los servicios de adultos que garanticen la continuidad del seguimiento y tratamiento de los adolescentes con obesidad.
Sólo trabajando juntos administraciones, sistema sanitario, centros educativos, familias y sociedad, podremos hacer frente a esta enfermedad, uno de los principales retos para la salud presente y futura de la población infantil y adolescentes.

