Articulo publicado en el Diario Información

“No sabemos qué le pasa a nuestro hijo, llora sin parar todas las tardes, siempre a la misma hora, no vemos la forma de calmarle y lo estamos pasando mal”. Cuando lo exploro, observo a un precioso bebé de un mes de vida que está como una rosa. Alimentado con lactancia materna, va ganando peso con normalidad y salvo los “ratos” de llanto, está bien.

Este es el resumen de tantas y tantas consultas… pues mas de un 20 % de los bebés presentan lo que llamamos cólico del lactante.

 

¿Qué es el cólico del lactante?

Son episodios de llanto inconsolable que suceden sin una causa aparente. Suelen aparecer a partir de las 2-3 semanas de vida y tienden a desaparecer espontáneamente alrededor del cuarto mes de vida.

Como las crisis de llanto en esta etapa son muy frecuentes y no debemos catalogar de cólico a cualquier episodio de llanto, se crearon unos criterios:

  • 3 horas de llanto al día,
  • al menos 3 días a la semana y
  • durante 3 semanas, en un lactante sano.

El bebé llora con un llanto desgarrador, parece que tiene hambre pero no se calma con el alimento. Suele acompañarse de enrojecimiento facial, rigidez y flexión de miembros inferiores sobre el abdomen. Es más frecuente a última hora de la tarde. Cuando el episodio termina, el bebe se tranquiliza y vuelve a la normalidad.

El diagnóstico se basa en los síntomas característicos y la exploración física normal.

 

¿Cuáles son las causas?

El cólico del lactante es un “cajón de sastre” porque no hay una causa clara. Probablemente serán distintas causas que llevan a un mismo patrón clínico. Se habla de meteorismo, hipermotilidad intestinal, excesiva estimulación del bebé, lactantes “más sensibles” a los estímulos normales, respuesta ansiosa ante el llanto por parte de los padres, o una variante normal del llanto: el extremo de una gama de variabilidad del llanto normal.

 

¿Hace falta hacer estudio?

Tras la historia clínica, con normalidad entre los episodios de llanto, sin otra sintomatología, se alimenta y crece bien y una exploración normal, el diagnóstico está claro. No hace falta hacer estudio.

Si presenta algún otro síntoma digestivo o el cólico persiste o empeora pasados los 4 meses debemos plantearnos que detrás del cólico pueda haber un problema del aparato digestivo y habrá que realizar estudio.

 

¿Qué tratamiento tiene?

No hay ningún tratamiento que “cure” el cólico del lactante. A veces se aconsejan probióticos para “probar” y ver si mejora. Los estudios realizados no son concluyentes.

En los últimos años diferentes tratamientos fisioterapéuticos intentan mejorar la sintomatología del bebé y hay estudios que encuentran resultados favorables con algunos de ellos, sobre todo con la aplicación de masoterapia.

 

¿Qué podemos hacer en casa para hacerlos más llevaderos?

Como en todo episodio de llanto hay que repasar una serie de posibilidades como causa del llanto, incluida la presencia de fiebre, con el orden que los padres quieran y con sentido común:

  • Tiene hambre, quiere alimento.
  • Necesita cambio de pañal.
  • Puede que necesite estímulo o, al contrario, hay un exceso de estímulos sensoriales (ruidos, luz, frío, calor) que le molestan.
  • Necesita dormir.
  • Quiere que le cojan en brazos, quiere contacto y que le reconforten.

Si aún así persiste el llanto, podemos probar meciendo al bebé o aún mejor, mecernos con él o ella en brazos con movimientos suaves, susurrándole palabras de cariño, cantándole… transmitiendo tranquilidad.

O tumbarlo boca abajo sobre el regazo; darle un suave masaje en la espalda o en el abdomen, ponerle música o al contrario, poner en funcionamiento un secador de pelo, campana extractora o algo similar, lo que llamamos ruido blanco, un ruido de fondo constante a volumen bajo que a muchos bebés calma; un paseo en cochecito…. Hay otras opciones “terapéuticas” basadas en la sensación de seguridad que les da el estar “apretaditos” como la técnica swaddling que podéis ver en internet (pincha en el siguiente enlace 👇🏻).

https://youtube.com/shorts/ImxERbtD3WY?si=E90zu5MCJVC6Pr7q

Cuando los días de llanto se van acumulando la vida familiar se altera, es lógica la preocupación, la impotencia de ver que no son capaces de calmar a esa criatura que acaba de nacer y depende totalmente de ellos. Una visita al pediatra puede ayudar porque es importante mantener la calma. Este tiempo de llanto se manejará mejor si los padres se sienten seguros, descansan, saben lo que es el cólico, tienen paciencia.

Y sobre todo apoyo a la madre: debe cuidarse, descansar, pedir ayuda, salir de casa para despejarse, descansar.

Lo más importante es saber que se trata de un trastorno benigno, que la criatura está sana, que se está adaptando al mundo y que desaparecerá espontáneamente antes de los 4 meses de edad.

Artículo escrito por la Dra. Isabel Rubio