Articulo publicado en el Diario Información

La alarma ha vuelto a cundir por la aparición de una epidemia de meningitis entre gente joven, en el condado de Kent (sureste de Inglaterra) donde se encuentra la universidad de Canterbury.
Ya se han producido 29 casos con 2 muertes (un estudiante universitario de 21 años y una alumna de instituto de 18), y otros once de entre 18 y 21 años se encuentran hospitalizados con un cuadro clínico grave, en lo que las autoridades sanitarias han calificado como “un brote sin precedentes“ por la rapidez de su propagación.
La historia se repite y cabe preguntarse por qué se producen éstas epidemias en adolescentes completamente sanos en cualquier parte del mundo. Hay dos razones que lo explican.
En primer lugar la llamada enfermedad meningocócica invasiva (EMI) que está causada por unas bacterias, los meningococos, que pueden penetrar en el organismo ocasionando meningitis (inflamación de las meninges: las cubiertas que protegen la médula y el cerebro), y/o un cuadro más grave si se extienden a través de la sangre ocasionando alteraciones de la coagulación y un fallo multiorgánico (sepsis).
La EMI es imprevisible en su distribución mundial (imparable con los flujos migratorios actuales), en la aparición de epidemias y en los cambios y virulencia de los diferentes serotipos del meningococo (ACWY y sobre todo el más prevalente: el serotipo B responsable del brote actual). Es una enfermedad grave: fulminante (la mayoría de los fallecimientos ocurren en las primeras 24-48 horas), con alta mortalidad (10% a pesar de los avances en su tratamiento) y que deja importantes secuelas permanentes en 1 de cada 5 afectados.
Por otro lado, tenemos la especial relación de los adolescentes con la EMI con 3 aspectos a considerar:
- Los COMPORTAMIENTOS típicos de la adolescencia que facilitan el contagio y la invasión del meningococo: besos íntimos sobre todo con varias parejas sexuales (y lo mismo sucede cuando se comparten vasos o pipas de vapeo), el tabaquismo o el vapeo que dañan la mucosa respiratoria (primera barrera contra la infección), la asistencia a eventos multitudinarios y más si son en sitios cerrados como pubs o discotecas (como en el caso del condado de Kent) o la convivencia en dormitorios comunes cuando comienzan la universidad.
- Hasta una cuarta parte de los adolescentes llegan a tener meningococo en su garganta: la llamada PORTACIÓN NASOFARINGEA va aumentando con la edad, alcanza el máximo a los 19-20 años y es un fenómeno universal porque precisamente depende de ésos comportamientos adolescentes que se repiten en cualquier parte del mundo. La mayor parte crea defensas contra ésa portación, pero ante un aumento del contagio o un cambio en la virulencia del germen, se produce drásticamente la enfermedad.
- Cuando enferman hay un DIAGNOSTICO TARDÍO debido a que les cuesta más acudir al médico y a que los síntomas típicos (fiebre, erupción cutánea, signos meníngeos) aparecen más tarde que en edades anteriores, y por tanto el inicio del tratamiento se retrasa produciendo una alta letalidad (ésto significa que aunque hay muchos más casos en niños pequeños, un adolescente tiene más probabilidades de morir por una EMI que un lactante).
A pesar de todo lo explicado, existen mecanismos de PREVENCION que se deben tener en cuenta:
- VACUNACION. A nuestros adolescentes se les administra una vacuna de 4 serotipos de meningococo (ACWY) a los 12 años pero no para el principal causante de la enfermedad: el serotipo B (que sólo se pone en el primer año de vida). El Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV- AEP) ha recomendado éste año administrar una dosis de refuerzo en adolescentes, pero ninguna comunidad autónoma lo hace todavía. Al comienzo de la adolescencia tardía (15-19 años ) que es la edad de mayor riesgo, todos los adolescentes deberían tener una revisión de salud y entre otras cosas comprobar el calendario vacunal antes de comenzar a viajar, asistir a fiestas multitudinarias o ingresar en un Colegio Mayor. Es una asignatura pendiente de las autoridades sanitarias.
- QUIMIOPROFILAXIS. Es la administración de antibióticos a los contactos próximos de un caso diagnosticado. Debe hacerse de forma estricta siguiendo las indicaciones de Salud Pública, y no entrar en pánico ante la palabra “meningitis“ porque la mayoría de éstas son víricas y no necesitan ésos tratamientos.
- DIAGNOSTICO PRECOZ. Cuando un adolescente enferme por una infección aparentemente banal, estar atentos a su estado general, dolor en piernas y articulaciones, manos y pies fríos, y color anómalo (grisáceo) de la piel. Aunque nos parezcan síntomas gripales en gente muy sana y con fama de dar la lata, si los síntomas descritos se dan con sensación de enfermedad debemos consultar de forma urgente.
No todo es psicológico ni emocional en los adolescentes, y entre todos debemos seguir intentando mejorar su asistencia sanitaria.
PD. Cuando ya se había enviado el artículo, el pasado 22 de marzo falleció en el Hospital de Denia una adolescente de 17 años, deportista, por un cuadro séptico meningocócico de 24 horas de evolución.

