Articulo publicado en el Diario Información

Una madre y su hijo Martín de 3 años, han acudido a mi consulta. Le pregunto, ¿sabes por qué Martín está  aquí?:

-Lo he llevado a su revisión rutinaria y le han encontrado un soplo- me contestó.  El caso es que su pediatra habitual no estaba. Había un “sustituto” y después de explorarlo, me dijo tímidamente:  ¿sabías que tu hijo tiene un soplo?”, ”¿no te lo habían dicho?”.

De repente, empecé a sentirme confundida y en mi cabeza no paro de preguntarme: ¿cómo es que mi pediatra no me lo había dicho?, ¿cómo es que en estos años, no se había dado cuenta?, ¿será que el corazón de mi hijo se está dañando?

Aquel pediatra terminó toda su exploración y me dijo: …”bueno, de todas formas no te preocupes, parece un soplo inocente, pero es mejor que lo vea un cardiólogo infantil” y así nos quedamos todos tranquilos.

A pesar de sus palabras tranquilizadoras, no podía dejar de sentirme preocupada. Se trataba de “algo en el corazón” y era muy difícil olvidar que mi padre de 62 años, hacía unos pocos meses, le había dado un infarto al corazón que requirió de una cirugía a corazón abierto. Yo no quiero que mi hijo tenga que padecer lo mismo.

¿Qué significa un soplo inocente?

Este escenario es muy común en nuestra práctica habitual, pero en realidad, ¿qué significa un soplo inocente?, ¿qué es un soplo?, ¿por qué es inocente?.

Lo primero es aclarar que un soplo inocente, no es una enfermedad, ni significa que el corazón esté dañado. Es simplemente un “sonido” que escuchamos con el fonendoscopio, producido por el paso de la sangre, a través del corazón y sus grandes vasos. A veces, la sangre circula de forma un poco más rápida a través de un corazón estructuralmente normal, haciendo pequeños remolinos, generando una especie de “soplido” o “silbido” al que denominamos soplo.

Pero ¿por qué inocente?…pues porque, efectivamente hay un soplo, pero sencillamente no causa daño alguno. Se estima que más del 80% de los niños presentarán soplos inocentes en algún momento de su infancia.

Si a esto le sumamos, que las estructuras cardiovasculares (las tuberías del corazón por así llamarlo) son estrechas en nuestros niños, que los fonendoscopios cada vez brindan mejor sonido y que la pared torácica de muchos de nuestros niños es delgada, es decir, tienen poca “chicha” entre lo que separa el fonendo de su corazoncito, resulta muy fácil percibir aquellas vibraciones que se traducen en soplos.

Por otra parte, es cierto que los soplos cardíacos también pueden ser el signo guía de una enfermedad cardíaca, pero evidentemente tendría que acompañarse de otros signos, síntomas y antecedentes.

Desde un punto de vista más académico, las características de un soplo inocente son:

  • Siempre sistólicos (con excepción del zumbido venoso).
  • De baja intensidad (<3/6).
  • De corta duración (no suelen ocupar toda la sístole).
  • No se acompañan de thrill o ruidos accesorios.
  • Cambian de intensidad con la posición del paciente.
  • Se acentúan en estados hiperdinámicos (niños con fiebre, anemia, ansiedad, hipertirodismo…)
  • Se acompañan de un crecimiento normal, así como de buena tolerancia al ejercicio.
  • Se acompañan de electrocardiograma normal.

En España, desde la década de 1990, se ha implementado de forma consolidada y en todas las Comunidades Autónomas, la llamada Ecografía Morfológica (ecografía antenatal detallada de la semana 20). Hoy día se realiza de forma rutinaria y cuyo objetivo principal es revisar en detalle la anatomía del feto (su cara, corazón, pulmones, abdomen y sus órganos, columna vertebral, extremidades, placenta y cordón umbilical…). Esto es de crucial importancia porque, si el embarazo ha sido controlado, quiere decir que inclusive antes de nacer, ya se ha realizado una ecografía detallada del corazón, por lo que es muy poco probable que un niño en España, nazca con una cardiopatía congénita relevante, de forma inadvertida.

Así que si a tu hijo, le han escuchado un soplo en el corazón, de características benignas, pero “corre y juega como el que más”, crece de forma normal, el electrocardiograma es normal y no se acompaña de antecedentes familiares de riesgo (esto es padres o hermanos con cardiopatías congénitas, familiares en primer grado con historia muerte súbita antes de los 40 años, arritmias familiares), muy probablemente estemos ante el tan frecuente, soplo inocente.

No obstante, el riesgo cero no existe y hay cardiopatías congénitas que pueden escapar al cribado, e inclusive no estar presentes al nacimiento pero que pueden desarrollarse con el tiempo. Así que si el pediatra lo considera, siempre estará la opción de derivar a consulta de cardiología infantil para completar la valoración.

…Entonces doctor, me preguntó la madre, -¿cuando mi niño sea mayor, el soplo se “cerrará”?- 

Efectivamente el soplo desaparecerá con el paso del tiempo. Pero tranquila…no se le va a cerrar nada, porque no tiene nada abierto.

 

 

Dr. Andrés J. Licero Gualdrón
Servicio de Pediatría y Cardiologia Infantil IMED Levante.
Hospital Francesc de Borja – Gandía.