Articulo publicado en el Diario Información

Cada año, con la llegada del calor, hablo de ahogamientos. Lo que he venido llamando “la cara amarga del verano”.
El pasado 2025 se cerró con 472 muertes por ahogamiento, 65 en la Comunidad Valenciana. De la cifra total, 47 son menores (el 10%). Son los datos del Informe Nacional de Ahogamientos (INA) elaborado por la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo. Julio es, con diferencia, el mes con más muertes.
Este año, a fecha 27 de junio con los datos del INA, son ya 188 víctimas mortales por ahogamiento, 14 en nuestra Comunidad. Hay que añadir dos menores más, ahogados este último fin de semana, una niña de 4 años en una piscina privada y un niño de 10 en una playa fluvial.
Los ahogamientos representan en nuestro país la segunda causa de fallecimiento accidental en menores de 15 años, tras los accidentes de tráfico.
Otro dato importante es que se estima que por cada muerte por ahogamiento hay de uno a cuatro ahogamientos no mortales que requieren hospitalización y pueden dejar secuelas con distintos grados de daño neurológico.
Por edades hay dos picos con mayor incidencia: los menores de 4 años y los adolescentes. En los pequeños el siniestro suele ocurrir en piscinas particulares. En los adolescentes, sobre todo son varones, suele ocurrir en el mar, canales, ríos y lagos, en ocasiones asociándose al consumo de alcohol y drogas.
Estos son los datos, ahora pongamos la mirada en la prevención. La Conselleria de Sanitat hace campaña con dos claros mensajes para disfrutar del verano sin riesgos, el primero dirigido a la prevención de ahogamientos en los más pequeños y el segundo a los adolescentes y personas mayores:
“UN DESCUIDO QUE LO CAMBIA TODO. NO HAY BAÑO SEGURO SIN VIGILANCIA”. Nos recuerda que el colectivo con más riesgo de sufrir un accidente acuático es el de menores de 4 años. Que suelen suceder en piscinas particulares y durante la sobremesa. Y que 40 segundos son suficientes para que se produzca un ahogamiento.
La mejor prevención es la vigilancia dentro y fuera del agua, incluso en piscinas con socorrista.
“UNA IMPRUDENCIA QUE LO CAMBIA TODO. NO HAY BAÑO SEGURO SIN COMPAÑÍA”
Nos recuerdan que la mayoría de los ahogamientos en el mar se producen por el baño en solitario. Ante un incidente es más difícil que alguien pueda socorrerte.
No saltar desde las rocas. No alejarse de la orilla en ríos y lagos y respetar siempre las indicaciones de las playas.
La mejor prevención es la compañía. Evitar bañarse a solas.
Pero no basta con estas campañas, que no terminan de llegar a la población, ante el grave problema de salud pública que son los ahogamientos. Sigo echando en falta campañas institucionales cuando llega el verano, como las de tráfico, de sensibilización y prevención frente a los ahogamientos. Mensajes que inunden las redes sociales. Por ejemplo, si la mayoría de los ahogamientos (un 70%) ocurren en piscinas privadas que carecen de las debidas medidas de seguridad habrá que incidir en ello.
Si el ahogamiento ocurre en apenas unos minutos de descuido, de forma rápida y silenciosa habrá que “machacar” con el mensaje de vigilancia continua cuando estén en el agua. O que la vigilancia durante el baño no es compatible con estar pendiente del móvil. O que las banderas en la playa se respetan sí o sí.
Queda mucho por hacer, porque la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz para reducir estas dolorosas cifras.

