¡Hola a todos! Iniciamos este boletín de Enero–Febrero con una imagen muy especial: la nota-poema de nuestro compañero Mariano Mancheño, que celebra el nacimiento como símbolo de nuevos comienzos. Su mensaje nos invita a afrontar este 2026 con esperanza, renovación y el deseo compartido de seguir creciendo como comunidad profesional.
En estas páginas encontraréis una selección de temas actuales y útiles para nuestra práctica diaria, elaborados con el mismo espíritu de dedicación y cuidado que inspira el poema de Mariano.
¡Gracias por acompañarnos un año más!
La Junta Directiva APEPA 2026
Hablamos de:
Patología respiratoria con el ejercicio.
Algoritmo ITU y Test recogida orina al acecho.
Disruptores endocrinos.
Calendario vacunación e inmunización 2026.
Documento consenso de Colestasis.
Test rápido de gripe y Vacuna gripe intranasal en asma.
Aurora, me encantó nuestra conversación. No es habitual encontrar tanto aplomo ni tanta lucidez con la maternidad recién estrenada. Saliendo de tu casa me senté en el parque para tomar notas que ahora comparto. ¡Cuántas cosas se aprenden junto a una madraza!
Tenías claro que las relaciones de los primeros tres años, muy especialmente las de los primeros meses, literalmente modelan el cerebro de tu hijo y reorganizan el tuyo. Y esta maravilla sucede en la interacción con el cerebro del cuidador: por medio de las emociones, la comunicación corporal, el ritmo, el tono afectivo, las miradas, la gestualidad, el contacto piel con piel… que el adulto cuidador va injertando en las dinámicas de cuidado: alimentación, sueño, higiene, consuelo, etc.
Qué importante es corresponder desde el primer momento a sus gestos, a sus movimientos, a sus susurros, a sus expresiones emocionales, a sus cambios de ritmo, … que los niños manifiestan con una frecuencia creciente. Desde el minuto cero necesitan sentir que son escuchados y correspondidos como los interlocutores activos que son.
Comentamos que el vínculo es una estructura mental constituyente de la mente del niño. Empieza a construirse en estos procesos esenciales de diálogo. Sin esta vinculación profunda su mente no tendría las competencias propias de los humanos. Y cómo, a la vez, se va constituyendo también tu vínculo necesario como madre, justo en eso mismos procesos de cuidados. ¡Cómo os fortalecéis el uno al otro emocional y afectivamente! Me encantó cuando explicabas que cada vez eres más capaz de entender e interpretar lo que vive tu peque.
¡Con qué plenitud vives tu maternidad!
Fui testigo de algún detalle significativo de la atención permanente, tierna y discreta de los tuyos. ¡Qué esmerada su presencia testimoniando que para ellos cuidar al bebé implica sobre todo cuidarte a ti para que así puedas recorrer sin estrés estos primeros meses tan claves para vosotros. ¡Cuánta serenidad y qué seguridad te posibilitan así sus atenciones!
Confieso que en algún momento examiné el espacio intentando localizar tu móvil o una tableta. Te lo comenté y lo tenías claro: !Lo tengo guardado. ¡Quiero ser cien por cien madre! ¡Ninguna interrupción cuando estoy con Alex!”
Estando con el niño mantenías la mirada y el oído atentos, serenos y sobre todo con ternura consciente. Como todos los niños, ha nacido especialmente capacitado para percibir las emociones de quienes lo cuidan. Vivís profundamente vinculados el uno con el otro.
Me impresionó ver cómo le pides permiso antes de cogerlo y en todos los procesos de cuidados: primero anticipas tu proximidad con la voz cariñosa y con pequeños contactos parciales hasta constatar que él reacciona y lo percibes disponible hacia ti.
Qué bello observar lo oportuna que eres en las relaciones con tu angelito. Tu gestualidad tiene la dulzura de la danza. Lo meces con tu voz hecha ahora palabra, ahora canto, ahora susurro maternante, ahora confesión íntima, … Juntos exploráis cómo manteneros en comunión cuando hay cierta distancia viéndoos o “solo” escuchándoos.
¡Cómo sabes respetarlo y, observándolo discretamente, cómo te enamoriscas de él cuando está concentrado “en su mundo”!
Adaptas tu ritmo a su ritmo, no caben las prisas en la biografía de un bebé. La vuestra es una relación íntima y profunda. Esta sintonía emocional le permite sentirse seguro porque en su cerebro ya nidifica la experiencia de amor y, por ahora, su memoria es tu presencia. Qué bien haces explorando maneras de estar presente desde la unión corporal absoluta hasta solo tu olor o el ruido de la respiración incluso, como vi, la presencia silenciosa en la cual ya habéis empezado a percibiros con la intuición de los amantes.
Es como si compartierais tu sistema neurológico y tu estructura emocional, mientras él va logrando sus propias competencias emocionales y neurológicas. Sí: lo que tú vives lo vive él como si fuera originalmente suyo. Lo que tú sientes lo siente él. Y al revés. Pero tú ya no estás encadenada a tus emociones y, cuando es necesario, sabes convocar otras que lo rescatan a él. Este será vuestro salvavidas para siempre jamás.
El pequeñito no necesita una madre perfecta. Ambos sois humanos sometidos a las contingencias. En el día a día, uno y otro, cometéis errores. Lo que construye la seguridad amorosa no es la perfección imposible de una madre sino la experiencia repetida de la reparación.
A ver si tengo suerte y un día coincido con su padre.
Admiro que, mientras algunos anuncian un mañana sin futuro, vosotros cultiváis esperanza.
¡Enhorabuena y gracias!
Artículo escrito por Vicenç Arnaiz. Psicólogo. Menorca
Hay que volver periódicamente a hablar de lesiones no intencionadasen la infancia, poniendo la mirada en la prevención.
Las lesiones no intencionadas son lo que siempre hemos denominado accidentes, pero a instancias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se sustituyó un término por otro. El motivo del cambio fue que calara en la sociedad que no se trata de algo que ocurre inevitablemente; son inesperados pero no ocurren por casualidad y por tanto, son evitables. Como he repetido en muchas charlas con padres “los accidentes no son accidentales”.
Hoy hablaré de quemaduras. Reconozco que es un tema que me cuesta.
Tengo en mi memoria y en mi corazón el recuerdo de algunas criaturas a las que atendí de urgencias; también he visto las secuelas de quemaduras de niños y niñas en países a los que he viajado en proyectos de cooperación.
Para empezar hay que decir que las quemaduras están relacionadas con elnivel socioeconómico de las familias y con factores culturales.
En los primeros años de vida los accidentes se encuadran en el ámbito familiar y en los más mayores o adolescentes tienen que ver con el juego o actividades de riesgo. La mortalidad por quemaduras en nuestra Comunidad es del 0,08%, y en todos los casos ha sido debida a inhalación de humos que se producen en incendios en el domicilio.
Según la profundidad de las quemaduras hablamos de quemaduras de primer grado que son las que sólo hay enrojecimiento de la piel y producen escozor. La más típica es la quemadura solar.
A veces a las 24-48 h. pueden aparecer !ampollas” y pasaría a ser quemadura de segundo grado. En éstas entrarían las escaldaduras y las quemaduras por contacto, que son muy dolorosas.
Por último estarían las de tercer grado, que profundizan por debajo de la dermis, no son dolorosas, de aspecto rígido, de una coloración entre el blanco mate y el negro.
Junto al grado de la quemadura también es importante la superficie corporal quemada.
La escaldadura es la quemadura más frecuente en todas las edades, sobre todo en menores de 5 años. Se producen con agua o líquidos calientes: al chocar con un adulto que transporta la humeante sopa, al intentar coger el mango del cazo o la sartén que está en el fuego y sobresale…
Las quemaduras variarán dependiendo del líquido (el agua hierve a 100ºC, pero el aceite lo hace a 180º) de la consistencia (la papilla al ser espesa permanece mas tiempo en contacto con la piel).
Otras veces es al sumergirlos en el agua muy caliente de la bañera y afectará a pies o nalgas.
Las quemaduras por contacto también ocurren en el domicilio. Con el horno, menaje de cocina, rizadores del pelo, plancha… por contacto con determinados pegamentos, por cera al depilarse, por comida calentada al microondas…
El lugar donde se producen suele ser la cocina y el baño, por tanto las medidas de prevención serán sobre todo en estos espacios de la casa.
Algunas recomendaciones:
Cocinar en los “fuegos” de atrás y siempre los mangos de cazos y sartenes que no sobresalgan.
No cocinar con el bebé en brazos.
Atentos cuando traslademos caldos o líquidos calientes, si hay criaturas cerca. Y los líquidos calientes siempre en el centro de la mesa.
Probar los alimentos calientes antes de ofrecérselos a nuestro bebé. Atentos especialmente si se han calentado al microondas: hay que removerlos bien para que la temperatura sea uniforme.
Comprobar siempre la temperatura del agua del baño.
Cuidado donde dejamos las planchas de pelo o rizadores tras su uso.
Estamos en invierno y hay que mencionar la necesidad de colocar una barrera protectora delante de chimeneas y estufas.
Cerillas, mecheros o velas fuera de su alcance.
Los límites de un artículo dejan fuera mucha información, por lo que os recomiendo la lectura de la “Guía para padres sobre la prevención de lesiones no intencionadas en la edad infantil” realizada por la Asociación Española de Pediatría (AEP) y la Fundación Mapfre. Hay también una versión abreviada.
Podéis descargarla completa o acceder a los capítulos que os interesen a través de la web de la AEP, o accediendo al siguiente enlace:
Se acerca el final de 2025 y con él un nuevo cierre de ciclo compartido. Parala Junta Directiva de APEPA es un verdadero placer seguir formando parte de esta gran familia profesional y humana, que cada día da sentido a nuestra labor y mantiene viva la esencia de la pediatría en Atención Primaria.
Este boletín, que cierra el año, quiere ser también una herramienta útil y cercana, que os permita acceder de forma rápida y directa a los contenidos más recientes y actualizados de nuestra práctica diaria.
Gracias por acompañarnos, por vuestra confianza y por seguir construyendo juntos una pediatría comprometida, humana y en constante crecimiento.
Os deseamos una Feliz Navidad y un próspero 2026, lleno de salud, ilusión y buenos momentos.
Y si siempre hemos dicho que no sólo se educa en la familia, también “educa la tribu”, en este tema hay “mucha tribu” y es imprescindible legislar para proteger.
Ha sido una semana intensa de noticias que abren horizontes de esperanza en el tema “menores y medios digitales”. Parece que, como sociedad, nos estamos poniendo las pilas estudiando qué está pasando, qué impacto está teniendo el consumo digital en la infancia y adolescencia, qué coste en su salud… y también legislando para proteger a la población vulnerable que, en este tema, son los menores.
A estas alturas creo que todos tenemos claro que éste no es un tema que se circunscribe a educar en el ámbito familiar. Los padres y madres de hoy educan en la era digital, todo un desafío porque no hay experiencia previa, tienen escaso apoyo y están ellos mismos explorando y aprendiendo a moverse en estos nuevos territorios. Y si siempre hemos dicho que no sólo se educa en la familia, también “educa la tribu”, en este tema hay “mucha tribu” y es imprescindible legislar para proteger.
Por un lado el Parlamento Europeo ha aprobado un informe que propone establecer una edad mínima, los 16 años, para usar redes sociales en toda la Unión Europea. Se permitiría a partir de los 13 con el consentimiento de los padres. Aunque no es vinculante, se ha aprobado con amplia mayoría.
También se está trabajando en un proyecto piloto para crear“una plataforma a escala europea que pueda verificar la edad real de los usuarios de las redes sociales”.
En nuestro país, la Asociación Española de Pediatría, la Sociedad Española de Neurología Pediátrica y la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia, junto a otras sociedades médicas pertenecientes a la Plataforma Control Z, han acudido al Congreso de los Diputados para solicitar enmiendas al proyecto de Ley Orgánica para la protección de los menores de edad en los entornos digitales (APLO). Allí han manifestado de forma unánime su preocupación por el presente y el futuro de la infancia y la adolescencia, solicitando laincorporación del derecho a un neurodesarrollo saludable.
Algunas de las enmiendas propuestas son:
En ningún caso se podrán utilizar en la etapa de educación infantil, dispositivos y/o herramientas digitales para el aprendizaje (…). A efectos aclaratorios, deberá suprimirse el uso de cualesquiera dispositivos o herramientas digitales actualmente implementados y/o usados, en su caso, en todos los centros que impartan educación infantil.
En todo caso, la utilización de las tecnologías digitales en las diferentes etapas educativas se ajustará a las limitaciones de tiempo máximo de uso por edad recomendado.
Los centros educativos (…) asegurarán que los dispositivos digitales puestos a disposición del alumnado cumplen las exigencias de protección de datos desde el diseño.
La distribución o comercialización de servicios digitales que incorporen patrones adictivos específicamente dirigidos a menores de edad cuyo uso genere potencialmente daños en su salud será castigada con la pena de multa de seis a doce meses o pena de prisión de uno a tres años.”
Hablan también de control de patrocinadores, exigiendo transparencia de las actividades de patrocinio de los fabricantes de equipos terminales digitales (…) y prestadores de servicios de plataforma en línea.
Importante es su propuesta de dar una nueva redacción al artículo 197.7:
“Será castigado con una pena de prisión de tres meses a un año o multa de seis a doce meses el que, sin autorización de la persona afectada, difunda, revele o ceda a terceros imágenes o grabaciones audiovisuales de aquélla (…) cuando la divulgación menoscabe gravemente la intimidad de esa persona”.
Y se añade: “Se impondrá la misma pena cuando las imágenes o grabaciones audiovisuales de la persona afectada se hayan generado mediante inteligencia artificial”.
Aplaudo la creación de la Plataforma Control Z que promueve una regulación con medidas basadas en la evidencia científica que garantice la convivencia saludable entre los ciudadanos y las tecnología conectadas… y que impulsa iniciativas como ésta, protegiendo a los menores.
“Las convulsiones afectan aproximadamente a 4 de cada 100 niños/as en la franja de entre los 6 meses y los 5 años”
Marcos, que acaba de cumplir quince meses, está en brazos de su madre. Ha comido y ahora toca dejarlo en la cuna para que se duerma. De pronto se pone rígido, la mirada perdida, los labios ligeramente morados y su cuerpo empieza con sacudidas. Con él en brazos, su madre corre a por el teléfono para pedir ayuda: “mi hijo está convulsionando”. Cede en apenas dos minutos, pero han sido eternos.
Aunque es la primera vez que le ocurre, la mamá ha sabido reconocer que su bebé tenía una convulsión. A esta edad, la causa más frecuente de que una criatura convulsione suele ser la fiebre, las llamadas convulsiones febriles. Es la respuesta del cerebro a la subida o bajada brusca de temperatura. Afecta aproximadamente a 4 de cada 100 niños/as en la franja de edad entre los 6 meses y los 5 años.
Pero no voy a centrarme hoy en las convulsiones febriles. Veamos qué es una convulsión y algo muy importante: qué hacer y qué NO hacer si la presenciamos.
¿Qué es una convulsión?
Como le ha ocurrido a Marcos, súbitamente ha perdido la consciencia, ha dejado de responder al llamarle o estimularle, el cuerpo se ha puesto rígido y ha comenzado con sacudidas rítmicas. La boca se puede poner de color azulado o morado, encajada y los ojos en blanco o con la mirada perdida.
Estos síntomas son los que aparecen con más frecuencia, otras veces puede quedarse fláccido, blando, sin tono muscular. Con mucha menos frecuencia puede haber convulsiones atípicas: se afecta solo una parte del cuerpo o presentan movimientos sutiles como parpadeos rápidos o gestos repetitivos; otras veces son alteración de consciencia de unos segundos o minutos en los que parecen estar ausentes o presentan episodios de confusión. En estos casos es más difícil el diagnóstico.
¿Qué debemos hacer ante una convulsión?
Es importante intentar mantener la calma, que no es fácil. Pedir ayuda si hay alguien cerca y llamar al teléfono de emergencias 112.
Mirar la hora para saber la duración de la convulsión.
Asegurarnos que está en un lugar seguro, que no se pueda hacer daño: alejar objetos con los que pueda golpearse, alejarla de escaleras… y ponerle de lado, sobre un costado.
Aflojar cualquier prenda de ropa que pueda estar ajustada alrededor del cuello o la cintura.
Si es un bebé se puede dejar, si es posible, en una superficie confortable en posición lateral. Si lleva chupete o algún objeto en la boca lo sacamos.
Permanecemos en todo momento junto a la criatura.
¿Qué NO debemos hacer ante una convulsión?
NO se mete nada en la boca. Al contrario, se debe retirar todo lo que tenga en la boca para despejar la vía aérea. No existe riesgo de “tragarse la lengua”, es un mito.
NO se le da nada de beber.
NO intentamos sujetarlo/a ni detener sus movimientos.
La mayoría de las veces las convulsiones van a ceder solas y en menos de 5 minutos.
Si ha sufrido otras y su pediatra le ha prescrito una medicación, hay que administrarla siguiendo las indicaciones dadas.
“Siendo el alimento importante, no es lo único importante. Son momentos de estar presente…de hablarle”
Tras el parto, por fin, el encuentro cara a cara con tu hija/o.
A partir de ahora os iréis conociendo mutuamente en un vaivén de interacciones a lo largo del día y de los días.
Sale del entorno seguro del útero al mundo exterior y empezará a sentir sensaciones… de hambre o sueño, que no es capaz de regular por sí mismo/a y las vive como algo desbordante. Nos alertará, sobre todo con el llanto, para resolver ese “malestar” del que no tiene experiencia.
Es necesario que en estos primeros meses de salida al mundo estés disponible, sensibilizada para responder a las señales que envía tu bebé, atender sus necesidades con un acompañamiento atento y amoroso.
Como te decía, suele ser el llanto la manifestación de cualquier malestar, una llamada tan potente que es inevitable atenderle. Es necesario comprender la desesperación de su llanto y transmitirle que lo entiendes. En palabras de mi amigo Vicenç Arnaiz “será necesario que descubras el lenguaje secreto de los bebés, que se entiende sobre todo desde el corazón”.
Irás tejiendo en cada interacción un clima cálido y apaciguador, un vínculo emocional que le dará la seguridad y tranquilidad que el bebé necesita para construir unos cimientos firmes, una base segura para empezar a explorar el mundo.
Como ves, estas primeras relaciones son de gran trascendencia para su salud mental. El mensaje que le vas transmitiendo, que como una lluvia fina va calándole, es “tranquila/o, te queremos, te cuidamos”.
Ese lazo, vínculo o unión afectiva que se va creando a lo largo de los días es lo que denominamos “apego”.
Los/as bebés disponen de mecanismos innatos, es decir, vienen “preparados de serie” para la interacción social, respondiendo a estímulos visuales, táctiles, a la voz… dotados de reflejos como el de succión o de prensión y capaces de establecer vínculos emocionales.
De todas las interacciones el tiempo de lactancia juega un papel decisivo. Como a mí me gusta decir, en el acto de alimentar nutrimos el cuerpo y el alma del bebé. Siendo el alimento importante, no es lo único importante. Son momentos de estar presente, de hablarle… observarás que mientras mama interrumpe a veces su chupeteo para mirarte. Ve tu cara a esa distancia y buscará tu mirada para interactuar, un encuentro de miradas que dan pie a que le dirijas palabras cariñosas, a tocarlo/a… todo ello construye a su alrededor ese clima cálido y seguro. En definitiva, el tiempo de lactancia en estos primeros meses es vital en la relación de apego y sienta también las bases de su conducta alimentaria.
Necesita el contacto piel con piel, la proximidad le da seguridad. Y ésto hay que entenderlo porque durante miles de años, en las condiciones de dependencia en las que nace un bebé, si se quedaba solo no sobrevivía. Por eso la conducta de apego es una estrategia evolutiva de supervivencia para protegerlo de depredadores. Hoy tu bebé está protegido/a, duerme en su cuna, en casa, aislado de peligros… pero no lo sabe; persiste ese instinto de supervivencia ancestral: la necesidad de contacto con la madre.
Siendo conscientes de todo ésto, en la medida que puedas cuídate y recuerda que “una madre que recibe apoyo afectivo y tiene sostén social, puede ofrecer mejores brazos”.
Y sobre todo confía en tí, eres sin duda la mejor madre para tu hijo/a.
Recomiendo, como la mayoría de los pediatras y enfermeras pediátricas, el uso del chupete.
¿Desde cuándo?
Si la mamá inicia lactancia materna aconsejamos no ofrecerlo los primeros días de vida. Esperar hasta que la lactancia esté bien establecida, no suele ser más a allá del primer mes. Si inicia una lactancia con biberón se puede ofrecer desde un principio.
¿Por qué lo recomendamos?
En 1993 se publicaron estudios que confirmaban lo que se venía observando desde hacía muchos años: el ”efecto protector” del chupete frente al riesgo de muerte súbita e inesperada del lactante (MSIL). La MSIL es el fallecimiento sin razón evidente del bebé menor de un año, que ocurre generalmente durante el sueño.
El pasado junio se presentó en el Congreso de la Asociación Española de Pediatría un estudio valenciano, liderado por el Hospital Universitario y Politécnico La Fe, acerca de cómo se comporta la MSIL en la Comunidad Valenciana: la incidencia es de 0,14 casos por cada mil niños nacidos vivos. La misma cifra que nos da el Instituto Nacional de Estadística, que se traduce en 47 fallecimientos en el año 2022 (el último año del que hay registros).
Desde hace ya dos décadas, la Academia Americana de Pediatría recomienda para prevenir la MSIL ofrecer el chupete en el momento de dormir durante el primer año de vida (tanto por la noche como en las siestas).
El “efecto protector” del chupete se obtiene en el sueño que se inicia usando chupete. Por tanto no es necesario volver a colocarlo si se cae durante el sueño.
En bebés con lactancia artificial la recomendación es especialmente importante, ya que no tienen el efecto protector de la lactancia materna frente al riesgo de la MSIL.
El chupete no sólo le protege, como hemos visto, le tranquiliza, calma el llanto, le ayuda a conciliar el sueño, reduce el estrés y el dolor en procedimientos desagradables, es decir, tiene un efecto analgésico. También se ha observado que mejora el ritmo cardiaco en los recién nacidos y la presión sanguínea.
¿Hasta cuándo?
Para evitar otros efectos adversos del uso del chupete se recomienda iniciar la retirada a partir del primer año de vida. Hemos cubierto las edades de máximo riesgo de la MSIL y aquellas en las que el lactante tiene mas necesidad de succionar. Cada criatura tiene un ritmo y un nivel de maduración, a veces será más fácil y rápido y otros más lento…pero llegar a los 2 años sin chupete.
A lo largo de su segundo año de vida ya ha desarrollado otras habilidades para calmarse, ya se alimenta tomando una gran variedad de alimentos y texturas. Es bastante autónomo en la comida, bebe en vaso, mastica los alimentos y la comida se va convirtiendo también en un acto social, puede comunicarse con palabras.
La succión ha de ir quedando atrás. Va abandonando “la etapa oral”. Es un paso evolutivo necesario en su desarrollo, y como padres estamos ahí para ayudarle a crecer, animarle a que se vaya haciendo mayor.
También beneficia su salud bucal, pues un uso prolongado del chupete altera el posicionamiento dental, afecta a la musculatura orofacial y por tanto a la masticación, deglución, respiración y habla.
Algunas orientaciones para dejar el chupete:
Evitar su uso continuo, que no lo lleve colgado para evitar que lo tenga a mano. Poco a poco reducir el tiempo que lo usa.
Dejar el chupete solo para cuando vaya a dormir. Al levantarse le animamos a que lo deje guardado en una cajita o con una cinta atada a la cuna/cama.
Motivarlo y prepararlo para una determinada fecha en la que se despedirá definitivamente de él. Podemos montar una historia para que regale su chupete a algún personaje de un cuento o a un recién nacido de su entorno. O que se lo lleven los Reyes Magos o Papá Noel.
Siempre involucrándolo/a en la decisión. Siempre de una forma respetuosa.
Hablar de ello con empatía, diciéndole que sabemos que ha sido “muy chulo tener un chupete para dormir”…”mamá también tuvo un chupete que quería mucho y se lo regalé a… porque quería hacerme mayor y…”. Siempre echar mano de cuentos que hablen de ello.
Cuando llore podemos calmarlo/a en brazos, hablarle. Tener previsto un objeto que le sirva de consuelo, un peluche por ejemplo, que será sobre todo útil a la hora de dormir.
No debe coincidir con otro acontecimiento importante como el nacimiento de un hermano o la entrada en la escuela infantil.
Como en cualquier cambio necesitamos transitarlo con tranquilidad, paciencia, seguridad (sabemos que es beneficioso y necesario para nuestro/a hijo/a) acompañándolo/a y dándole tiempo para aceptar que deja algo placentero e ilusionarse con otras alegrías que llegan al ir haciéndose mayor.